Todos extrañamos al Kempes

Sensaciones y sentimientos que genera el Polo Deportivo Kempes para quienes lo visitan

Para muchos de los que trabajan en la Agencia Córdoba Deportes, es más que solo un trabajo.
Tener la posibilidad de estar, día a día, en el Polo Deportivo más importante del país, es un privilegio que no muchas personas poseen.
Los que tienen la fortuna de hacer del estadio Mario Kempes su paisaje habitual, lo disfrutan increíblemente. Y cuando pasan 50 días sin visitarlo, lo extrañan.
Esta es la situación de uno de ellos. Leandro Ruarte se desempeña en el área de Relaciones Institucionales y una de sus misiones diarias es recibir y acompañar a los visitantes que llegan de todo el país y el mundo a conocer nuestro Kempes.

Hoy, la gente no puede recorrerlo. A través de esta narración escrita por Leandro, queremos compartir las sensaciones y los sentimientos que una visita al Mario Alberto Kempes puede generar.

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Efectos colaterales.

Los ojos se agrandan, la respiración se acelera, las cejas se levantan, las manos transpiran, la boca se abre y por las piernas comienza a correr sangre más caliente de lo normal.
Ese puñado de efectos los produce una visita guiada al Estadio Kempes y no reconocen de edades, sexos o nacionalidades.

Lo he visto, lo juro, he visto esos efectos en austríacos tras recordar el triunfazo contra los alemanes en el viejo Chateau en 1978. Lo he visto en niños y niñas de Cruz del Eje que, acompañados de la Seño, se subieron por primera vez a un colectivo y emprendieron el viaje hacia el Estadio.

Lo he leído en el cuaderno de sugerencias del Museo del Deporte, donde cada visitante quiere estar presente con un agradecimiento, una felicitación o compartiendo su intimidad, como esa historia de quienes se conocieron en un partido de la Selección en el Mundial 78 y hoy llevan 40 años de casados. Lo he sentido en cada deportista que deposita tras una vitrina los frutos de su esfuerzo. Lo he visto en los ojos de la niña que, en los vestuarios, se sentó en el mismísimo lugar que Leo Messi y fue aplaudida por todos sus compañeros. Lo he olido en ese mismo pedacito de césped del campo de juego que, arriesgado, arrancó un niño e instantáneamente lo llevó a su nariz.

Lo siento yo cada vez que paso por la guardia, saludo a Carlos y desde el auto apenas me agacho, levanto la mirada y leo en unas letras gigantes: “Estadio Mario Alberto Kempes”.

Visitas

En estos días, a causa del aislamiento social, preventivo y obligatorio generado por el Coronavirus COVID- 19, es imposible vivir experiencias similares a las que nos comparte nuestro guía ya que no se puede visitar el Polo Deportivo Kempes.

A partir de ahora, a través de #ElMuseoEnCasa, te vamos a proponer una manera diferente de recorrer los distintos sectores del Museo Provincial del Deporte.

Te invitamos a seguir las próximas notas, donde podrás conocer y vivenciar las grandes reliquias del deporte cordobés.

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